A D. Luis Barecha. Director de «huescaesradio.fm»

Estimado Sr. director: Vuestra web tiene el privilegio para mí  de ser el medio digital que no dudó en echarme un flotador viéndome náufrago de otro medio escrito: El Diario del Altoaragón, con el que venía colaborando desde hacía años en su distinguida Tribuna Altoaragonesa. La hemeroteca está ahí y nunca engaña.
Gracias a aquella columna llegué a acreditarme hasta llegar a ser condecorado por algunos de aquellos pobres hombres y pequeños personajillos del mundo municipal con la insignia de “pluma tabernaria y pseudoliterato de trinchera”. Todo un honor destilado hacia este humilde “opinador” por sus locuras urbanísticas y de todo género.Su arma de defensa, evidentemente, no podía ser otra que la amplificación de los insultos en sus medios, y sobre los que, subiéndose, pretendían siempre parecer  más altos.
La pura ley psicoanalítica de las compensaciones freudianas, ya sabes. Pero a pesar de ellos, seguí escribiendo hasta que un buen día, tras haber tenido la desgracia de vivir en directo el famoso atentado de las Ramblas, el fatídico 17 de agosto, escribí mientras estuve encerrado en el Palau…”Las Ramblas”, y lo envié, como siempre, al Diario del Altoaragón, para recibirme al poco tiempo otro e-mail de su director en el que me decía…”me gusta lo que escribes, pero necesito que quites estas diez o doce líneas, porque invitan al odio racial y podríamos acabar en la cárcel”.
Como si a mi procelosa edad y, pudiendo hacerlo, uno no pudiera invitar a los demás a lo que quisiera, eso sí, teniendo la cautela y el previo Vº Bº de un viejo y buen amigo magistrado.
Eso me contestó, como me hubiera contestado cualquier descendiente de Torquemada y desconociendo que ahora, por encima de cualquier bastardo interés enemigo, pudiéramos tener todos el amigo Pepe Google.
Por ello y otras miserias, decidí romper mi relación con la prensa escrita, mientras sonreía recordando a otros ágrafos directores del periódico anteriores, tan capaces de parecidas pegas, como de, y para más Inri, no haber tenido inconveniente alguno, tras su jubilación, en ir al Pignatelli para ser condecorados con la medalla de…”los Silencios prestados”. Misterios del periodismo de provincias y hasta de las miserias del alma humana.
Perdona el rollete personalísimo y liberalizador anterior, pero te lo cuento, Luis, sencillamente porque tenía que contarlo. Así quedan, a la par, contestados los cinco buenos amigos y clientes para los que uno solía escribir y que aún, cuando me ven, me pueden preguntar sobre las causas de mi sequía periodística.
Te cuento lo anterior, porque entiendo que mi anécdota pudiera estar entre otras muchas, como la etiopatogenia( el origen o causa de una patología, decimos los médicos) de los mass media.
Qué tiempos, amigo, en que ni hasta El Corte Inglés puede estar seguro. El uno pretendiendo despedir casi a 3.500 trabajadores y la otra, Radio Huesca, pretendiendo casarse con alguien rico, aunque aportando la sola dote de un euro. Ella, la otrora poderosa y niña mimada de su papá, una entidad bancaria, pero viviendo incluso en su misma casa y cuya ama de llaves, la también poderosa periodista Josefina Lanuza, era tan capaz de crear personajes como de denostarlos. Ella  y los concursos del fin de semana con regalo a Andorra incluido. Aún los recuerdo…”oiga, dígame, sabe qué es el cloruro sódico. A ver, ayúdeme, respondía el/la radioyente!. A lo que ella, podía contestar…si mujer, si es muy sencillo….qué le echa Vd. en los huevos a su marido?. Pues, pues…polvos de talco! respondía la ansiosa ama de casa.
El chascarrillo que aún recuerdo y que tanto juego ha podido darme entre los amigos. Aquellos eran los tiempos aún del silencio y de olvidar lo pasado, del divertimento, pero aquellos tiempos pasaron y, desgraciadamente después, ni los mass media escritos ni hablados supieron entender que venían otros… en que o ejercían de Cuarto Poder o se irían a eso, adonde se van a ir todos, a la mierda más merecida. Lo que vemos empiezan a conseguir, tras haber mirado para otro lado tantos y tantos años, los años de la corrupción y el nepotismo, mientras nos dejaban solos a los pies de los caballos  a los ciudadanos que queríamos ser críticos con algunos de ellos, sin miramiento alguno, y no dudaban a la vez en ser comprados por políticos y gran capital ” para que el muerto pudiera ser llevado a hombros de cuatro, eso…”,  que diría el gran Ortega.
¿Pero como habrá sido posible, como se habrán atrevido a torearnos tantos y tantos años sin darse cuenta de que el torito de la ComunisOpinio podría acabar por mandarles a la enfermería en cualquier momento?. ¿Acaso nadie les podía haber hablado de que el primer mandamiento del arte de la guerra es considerar que tu enemigo no es idiota?
Por eso, ahora que han llegado los tiempos de las vacas flacas, algunos de entre ellos, haciendo la cigarra desde hace años, se han encontrando con las arcas y urnas vacías de la colaboración ciudadana. Normal.  Mientras tú, preocupándote por el futuro de la provincia y los tuyos, he oído que has tenido la gallardía de hasta ofrecer cinco euros por Radio Huesca, algo que de sobra sabemos qué solamente pudiera valer uno, como mucho, dadas sus alocadas deudas.
Amigo Luis, y acabo, decía un filósofo francés : ”Dios mío, en la hora de mi muerte, líbrame de un médico trabajador”. Pues eso, consuélate y aplícate el cuento, que bastante tienes en cuidar con que los palos de tu sombrajo, procurando siempre dar sombra a los hombres libres de este país, no acaben por venirse abajo. No dejes de acordarte de aquello de M.L. King…”Si me detengo a ayudar a este hombre ¿qué va a pasarme a mí’. Pero el buen samaritano invirtió la pregunta  :”Si me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué pasará con él?”
Simples reflexiones para el voto y el veto de ahora y de mañana.
Un abrazo y ánimo, amigo.
Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
POSDATA …Nuestro más sentido pésame a los profesionales de Radio Huesca, tan ajenos ellos a la posible y fallida línea editorial de sus dueños : banqueros, políticos y hombres de negocios. Lo sentimos, mientras os dejamos con la máxima Confuciana…”La vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a bailar bajo la lluvia”. Suerte, queridos vecinos.
 

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